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Mi testimonio con el método Paternidad Efectiva

¿Te ha pasado que algo supera tus expectativas y, no solo te quedas sorprendida, sino que experimentas alegría, gratitud y una urgencia por contárselo a muchos? Esto me pasó a mí. Por eso, quisiera contarte cómo mi maternidad se convirtió en un peldaño más de mi crecimiento personal, trajo un clima de aceptación en mi familia, donde cada uno puede ser sincero sin temor al juicio, creando una relación más cercana con mis hijos donde nos escuchamos y cada uno de ellos asume con más consciencia sus necesidades y responsabilidades, además, me dio la oportunidad de ayudar a muchos padres de manera más práctica y efectiva.

Cuando mis hijos eran pequeños, uno de mis mayores temores como mamá era “fallar en su educación”. Para evitarlo, me documentaba con información que, muchas veces, no podía aplicar. Me estresaba innecesariamente, lo que me llevó a exigirles, de muchas maneras, que se portaran bien en todo momento. En diversas ocasiones, lo hice sin escucharlos ni entender lo que algunos de sus comportamientos estaban revelando. Sin embargo, hice lo mejor que pude y sé que la gracia de Dios me ayudó en todo momento.


Cuando encontré el MétodoPaternidad Efectiva (MPE), mis hijos eran adolescentes y jóvenes, yo no pensaba ni percibía que tuvieran algún problema. Para mí, llevábamos una vida familiar armoniosa. Yo ya había dirigido voluntariamente, y por muchos años, diferentes programas para ayudar a las familias a vivir desde el amor y los valores fundamentales, procurando tener yo misma una vida coherente con lo que enseñaba. Acababa de certificarme como coach y estaba en búsqueda de un camino que me apasionara seguir. En medio de todo eso, escuché a Luis Carlos y Gabriela, creadores del método, y quedé encantada por la forma tan sencilla y práctica en la que ayudaban a los padres a entender y mejorar la crianza. Había encontrado lo que andaba buscando y, por eso, solo dos videos bastaron para que me aventurara a aprender de ellos. Compré de frente la certificación del método, lo cual fue una de las mejores decisiones de mi vida.

Como estábamos pasando por un momento económicamente difícil, pues tenía una hija en la universidad y los ingresos no iban en aumento, decidí invertir, dejando a un lado mis temores acerca de lo que pasaría si no podía pagar y busqué el como si podría hacerlo. No tardé en prepararme y adquirir conocimiento para monetizar esta pasión y propósito que había desarrollado en el guiar familias. Mi gran sorpresa fue que el método no se trataba solo de conocimiento, sino que vino a mostrarme que era yo la primera que necesitaba entender mi propia historia, sanar las heridas emocionales que había ignorado por tanto tiempo y dejar de repetir con mis hijos los patrones que había heredado. Pude confrontar las expectativas que había puesto sobre mis hijos al no entender la raíz de muchos de sus comportamientos, entendí que a lo largo de su crianza habían creado comprensiones erradas acerca de ellos mismos y el mundo en general y estas tenían que ver con momentos específicos de su niñez y adolescencia. MPE me ayudó a ser, ahora, una mamá más consciente, a amarme, a reemplazar algunas creencias limitantes con las que aún vivía, a tener la capacidad de nutrir mis propias necesidades y de acompañar a mis hijos a nutrir las suyas. Aprendí herramientas y técnicas para resolver situaciones cotidianas. Hoy, ellos mismos tienen mayor consciencia de su valor personal y están siendo responsables de sus necesidades. Vivimos en un ambiente de más libertad para ser sinceros, equivocarnos y conocer lo que vinimos a aportar a este mundo.

 Quizás hoy, tu tengas luchas de poder en casa, te gustaría saber qué hacer con esos malos comportamientos, o necesitas generar la confianza de tus hijos y anheles vivir con más armonía y donde tus hijos tengan corazones sanos. Si es así, entra aquí. 

  Hoy vivo con mucha alegría y agradecimiento, pues el MPE me dio una herramienta profesional para ayudar a los papás y mamás de manera más profunda. Para poder guiarlos a despertar su propia sabiduría, a ser padres efectivos y a que su maternidad o paternidad sea un vehículo para su propia transformación.

Valoro mucho el ser parte de un gran equipo de trabajo, con compañeras y amigas con las que puedo contar siempre, donde sigo creciendo acompañada.

Continúo aprendiendo y seguiré cometiendo errores, pero siempre vuelvo a intentar y aplico el método conmigo misma. Como padres, debemos prepararnos. No para no fallar, pero sí para convertirnos en el papá o mamá que queremos ser y que nuestros hijos necesitan. Nuestras buenas intenciones no nos alcanzan para hacer las transformaciones que necesitamos. Estoy segura de que, así como a mí, las herramientas y técnicas que encontrarás en el método pueden trascender y llegar a formar un cambio profundo en ti y en tus hijos.

¿Tú cómo te sientes con los retos de la crianza?

¿Eres el papá o mamá que quieres ser?

Prepárate. Tú y tus hijos lo merecen. Quiero invitarte a la clase maestra gratuita . accede aquí 

 Gabriela Gonzáles, te compartirá de manera más específica en qué consiste este y todo lo que puede aportarte a ti y a tu familia. Así, podrás experimentar por ti mismo el cambio que miles de familias ya han podido vivir.

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¡No te lo pierdas!

Con cariño, Mariella.

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